Saliendo por otro de los rincones del pueblo hacia el campo nos topamos con este maravilloso paseo, con mucha historia y belleza. A escasos 300 metros del pueblo nos encontramos con la Ermita de San Sebastian dejando campo y naturaleza tanto a izquierda como derecha. 

 

Esta preciosa Ermita fue reconstruida y actualmente conserva toda la esencia que siempre tuvo, como se aprecia en la siguiente fotografía.

Pequeña y acogedora, permanece intacta y prácticamente inactiva durante todo el año. No obstante no deja de ser un lugar de culto con muchísima historia y las paredes de la misma parecen hablar por sí solas.

Dejando la Ermita atrás, nos encontraremos con una zona con mucha vegetación, especialmente al lado izquierdo del camino, donde si se mira con especial detenimiento podremos observar un manantial natural de donde mana agua durante todo el año.

Este recorrido es conocido como "Los Charcones" debido a los grandes charcos de agua que se forman en épocas de lluvia. Durante todo el trayecto no pararemos de observar encimas, alcornoques y zarzas.

Tras unos 800 metros siguiente el mismo camino, al torcer a la derecha siguiendo su curso natural, apreciaremos una especie de agujeros en el suelo, difíciles de identificar. En este punto habremos llegado al final de nuestro recorrido, pues dichos hoyos no son más que los famosos caleros, donde antiguamente se hacía la cal.